Cashback, Sean Ellis, Reino Unido 2006

EL insomnio provocado por la desazón de un desamor, va a dar lugar a la irrupción del joven amante rechazado, en un mundo mágico para contemplar la realidad desde una perspectiva sorprendente. No hay drama trascendental en el film , o tal vez si, sí somos capaces de componerlo, al rellenar las cuadriculas de un lienzo con exuberantes formas femeninas de culos y tetas.
La juventud tiene esas cosas: la reflexión metafísica y relativizar el tiempo con el espacio pasa por el sexo y su progresivo descubrimiento. De eso trata la película y del encuentro con el amor e incluso del supremo poder de detener el tiempo.
Algún pervertido habrá soñado en ponerse morado, sí como en un cuadro de Cezane, pudiera fijar y congelar las imágenes y formas humana según su propio gusto sexual , para tocarlas y disfrutarlas a su antojo. Eso hace ni más ni menos nuestro protagonista; pero que sin embargo, encauza su fantasía a la expresión artística en el noble y casto arte de pintar desnudos femeninos. Ahí queda eso, en una comedia inglesa, que conjuga perfectamente lo histriónico, sin caer en lo grosero, la ironía y la sutileza del humor de las islas, como una caja de ritmos del mejor pop británico. San Ellis, además nos ofrece alguna agradable licencia con su cámara: los devaneos narcisicistas que todos tenemos ante el espejo, o la percepción que lo tíos podamos hacer del esterotipo de bronca que una tía aleatoria y periódicamente ejecuta y lanza. La película por su velocidad, regresiones y temática recuerda también al Trainspotting de Danny Boyle RU.1996; aunque no tenga la tremenda carga dramática ni el duro corolario de aquella.
El éxito de Cashback, quizás radique en que a ratos parece que nos hemos metido por error en una comedia infumable de niñatos apollardados cuarto y mitad; pero que en definitiva consiguen hacernos reír, por qué ¿A quien no se le ha escapado alguna vez, -imitando a Bruce Lee; es decir, haciendo el capullo-, el extremo de un luchako, con un resultado lamentable para si mismo? Está claro, hay que verla.
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